El Partido Nacional Revolucionario fue
creado en el mes de Marzo. En su seno se aglutinarían las "fuerzas revolucionarias" del país. Si bien su presidente no era el general Plutarco Elías Calles, resultaba ser su jefe visible y
con el partido, controlaría la política nacional. Un grupo de generales, obregonistas ortodoxos, se levantó en armas en el Norte de la República.
Una fuerte movilización militar, en la que destacó el general Saturnino Cedillo, neutralizó y derrotó a los
rebeldes encabezados por Gonzalo Escobar. El movimiento cristero entró en fase de declive al ser eliminado el general Enrique Goroztieta y al permitir el gobierno la entrada al país de algunos de los miembros exiliados del episcopado.
Monseñor Pascual Díaz encabezó las pláticas con Portes Gil, que dieron lugar a los llamados "arreglos" entre la Iglesia y el Estado. Pascual Ortiz Rubio, hasta poco tiempo antes embajador en Brasil, fue postulado por el PNR como candidato a la presidencia.
Por su parte, José Vasconcelos presentó su candidatura e inició una gira por la República, tras haber entrado a ella por la frontera norte, en Baja California. El estudiantado y las clases medias se entusiasmaron con Vasconcelos.
En el ámbito universitario, el 27 de Febrero se expidió un reglamento de reconocimientos trimestrales. Dos meses después, el rector Antonio Castro Leal declaró que era necesario fijar un sistema adecuado para la estimación del aprovechamiento de los alumnos de las diferentes escuelas, especialmente dirigido a los de Derecho y Ciencias Sociales.
El director de Jurisprudencia, Narciso Bassols, anunció un nuevo sistema de reconocimientos para evaluar a los alumnos. Esto propició fuertes protestas estudiantiles. El 4 de Mayo los estudiantes de Leyes celebraron una asamblea general y nombraron un comité provisional de huelga para que tratara de resolver el conflicto con el secretario de Educación, Ezequiel Padilla. De no llegar a acuerdos, estallarían la huelga el día 12.
La rectoría anunció que, de tener lugar esa acción, clausuraría la Escuela de Jurisprudencia. Los estudiantes no pudieron dialogar con el rector, sólo lo hicieron con el secretario general, Daniel Cosío Villegas. El 5 de Mayo declararon
la huelga. El director Bassols amenazó con expulsar a los dirigentes.
En virtud de la huelga y del apoyo que comenzaron a recibir los de Leyes, el propio presidente Portes Gil y el rector Castro Leal anunciaron la clausura de la Escuela y plantearon clausurar también las escuelas que secundaran el movimiento. Existieron desórdenes en las escuelas y manifestaciones con brotes de violencia. Para garantizar un lugar de reunión, el rector puso a disposición de los estudiantes el anfiteatro de la Preparatoria
. Esto sucedió el 8 de Mayo.
Los estudiantes acordaron enviar al presidente un documento que explicaba las causas de la huelga y que proponía un arbitraje del conflicto. Al día siguiente, la Confederación Nacional de Estudiantes, presidida por Alejandro Gómez Arias, pidió a sus federaciones apoyar el movimiento estudiantil.
Se designó un comité de huelga integrado, entre otros, por Gómez Arias, Salvador Azuela, Carlos Zapata Vela y Ricardo García Villalobos. Castro Leal dio por terminado el conflicto. Por
su parte, los estudiantes firmaron un pacto de honor por medio del cual se comprometían a no entrar a clase alguna.
El día 11 se constituyó un Bloque Orientador, con la finalidad de ser el polo opuesto a los huelguistas. Los estudiantes publicaron un manifiesto en el que expresaron sus razones y lanzaron un ultimátum de 48 horas para que el rector nombrara una comisión que resolviera el problema. Portes Gil señaló que el movimiento tenía tintes políticos porque dos de sus principales dirigentes, Gómez Arias y Azuela, eran vasconcelistas.
El 16 de Mayo se decidió reabrir Jurisprudencia, siempre y cuando se reinscribieran los alumnos. Nadie acudió a hacerlo. Durante los días siguientes se sumaron estudiantes de otras escuelas, incluyendo a los de la Preparatoria, las secundarias, Odontología y Medicina. La policía pretendió entrar a la fuerza en la última.
Hubo una gran manifestación estudiantil, nuevos enfrentamientos y lesionados. Algunos profesores universitarios renunciaron como acto de protesta contra la represión. Por su parte, Narciso Bassols presentó su renuncia. Portes Gil mandó retirar las fuerzas públicas de los edificios universitarios para garantizar a los estudiantes la libertad para deliberar.
Ellos propusieron entonces la renuncia de las autoridades educativas, incluyendo al rector, además de la del jefe de la policía metropolitana, así como la reincorporación de las secundarias a la Escuela Nacional Preparatoria, y pidieron que el presidente eligiera al rector de una terna elaborada por el Consejo Universitario. Los estudiantes de Derecho rindieron homenajes a los heridos del día 23 y reclamaron que ese día fuera recordado como el día del estudiante y que la Plaza de Santo Domingo fuera llamada "Plaza 23 de mayo".
Portes Gil invitó a los estudiantes a sostener un diálogo con él. Al reunirse, el 28 de Mayo, se declaró a favor de la autonomía pero rehusó lo referente a las renuncias de funcionarios. El 1 de Junio el Consejo Universitario hizo público su acuerdo sobre la autonomía. El Congreso, en sesiones extraordinarias, se dedicó a discutir la iniciativa.
El día 4 la Cámara de Diputados facultó al Ejecutivo para sentar las bases de la autonomía. Al día siguiente el Senado hizo lo mismo. Portes Gil formuló el proyecto de Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma. El Directorio de la Huelga hizo públicas sus objeciones al proyecto y pidió la renuncia de Castro Leal.
El 29 de Junio fue formada la Liga de Profesores y Estudiantes Universitarios por el Directorio de la Huelga. El 5 de Julio, el comité de huelga declaró que si se aprobaba la ley de autonomía cesaría la huelga. Por fin, el día 10 de ese mes se dió a conocer la Ley Orgánica, que constaba de 19 considerandos, 6 capítulos y 67 artículos, de los
cuales 12 eran transitorios. Al día siguiente se efectuó la última sesión del Directorio.
Se declaró el fin de la huelga y la reanudación de actividades. El licenciado Ignacio García Téllez fue nombrado rector interino, del 21 de Julio al 1 de Agosto. El día 26 se publicó la nueva Ley Orgánica en el Diario Oficial, que daba una cohesión mayor a la Universidad que la que había tenido desde su fundación.
La experiencia de la huelga estudiantil hizo a sus protagonistas conscientes de su pertenencia a una institución y a un gremio. Ciertamente, el origen común preparatoriano era un elemento de cohesión, pero las escuelas profesionales los separaban y les daban una identidad particular.
Para el conjunto integrado por el profesorado y la administración, la situación creada en Julio fue la coyuntura que consiguió la ansiada autonomía, es decir, el ya no depender de la Secretaría de Educación sino, en última instancia, del presidente de la República.
Pero además, con esta autonomía, se acabaron duplicidades y se redefinió la situación de las partes integrantes de la Universidad. Así a las escuelas tradicionales se sumó la de Bellas Artes con las carreras de arquitectura, pintura y escultura. La de Ciencias e Industrias Químicas se denominó Escuela Nacional de Ciencias Químicas y la Escuela Nacional de Medicina Veterinaria se incorporó a la UNAM.
Con la denominación de institutos, como los de Biología
y Geología, las antiguas dependencias aisladas dedicadas a la investigación se integraron a la Universidad. La Escuela de Medicina se transformó en Facultad, así como Derecho y Ciencias Sociales, dentro de la cual se fundó una sección de Economía. En fin,
el perfil de la Universidad contemporánea se delineó en 1929.
Durante el mes de Agosto se nombraron los directores de escuelas, facultades e institutos, así como otros funcionarios. Fue rector interino José López Lira y posteriormente, otra vez el licenciado Ignacio García Téllez.
El Consejo Universitario aprobó los grados académicos que iba a conceder la Universidad: bachiller, maestro en ciencias, maestro en bellas artes, maestro en letras, maestro en filosofía, doctor en ciencias, doctor en letras, doctor en bellas artes y doctor en filosofía.
La campaña presidencial contó con una entusiasta participación de los universitarios. Muchos líderes del vasconcelismo, efectivamente, participaron en la lucha por la autonomía, como Gómez Arias y Azuela. El resultado de las elecciones favoreció al candidato del PNR, Pascual Ortiz Rubio. |