Erigida sobre un suelo volcánico, la Ciudad Universitaria de México, se
ubica al sur de la capital del país, lugar agreste e inhóspito conocido
como “El Pedregal”, cubierto por la lava producto de la erupción de
varios volcanes hace más de seis mil años y que desde entonces invitaba
a los pobladores a la contemplación de este paisaje exótico.
No fue sino hasta principios de la década de 1940 que se decidió este
sitio como sede de las nuevas instalaciones de la Universidad, que para
entonces ocupaba diversos edificios en el centro de la Ciudad de México.
Construida entre 1950 y 1954, la Ciudad Universitaria de México
ejemplifica paradigmáticamente un momento álgido en la vida política y
cultural de México. La Ciudad Universitaria es una evocación del hombre
moderno, del sitio y de su historia, su creación, es en si misma la del
mexicano moderno como continuación del proceso revolucionario iniciado
en 1910; la modernidad nacionalista se fundió entonces con los ideales
del mundo moderno y el hombre universal, y fue capaz de representar los
contrastes y las diferencias de México a través de una nueva identidad.
Los edificios del /Campus/ muestran claramente la interpretación de los
postulados de la arquitectura moderna internacional, racionalista,
técnica y objetiva, pero al mismo tiempo de la arquitectura tradicional
mexicana. La Ciudad Universitaria es una verdadera fusión, logro de la
unión sin precedentes de los arquitectos mexicanos modernos; más de
sesenta arquitectos interactuaron para dar origen a una de los conjuntos
más emblemáticos del México Moderno.